Outside
Qué costumbre tan salvaje la mía, ésa de llamarte con la mente… esperando que me escuches aún entre neblinas y bullicio hospitalario. Te he dicho bajito que estás guapísimo hasta desvelado y que me encanta tu sonrisa. Que muero por escucharte hablar y callarte con un beso, para luego pedirte que continúes y ver cómo de todo haces magnetismo entre nosotros. Te he dicho más fuerte y muchas veces que te mando abrazos, los tantos que quepan en mi cabeza retorcida. Y casi te he gritado diez veces que te quiero, pero no me has escuchado ...