Vinicio

Ni te imaginas cuánto extraño esa mirada de asombro cuando nos veías llegar... "¿Quién te trujó?", era la frase de bienvenida y la que jamás se me olvida; 
nadie me recibe como lo hacías tú 
y a nadie quiero encontrar con tanta efusividad en esa ciudad,
tal como si me fuesen a premiar con un billete de $83 
como lo hacía contigo.
Qué raro que a éstas horas
siempre se me dé por recordar esos momentos;
probablemente es la mente la que busca y es el cuerpo el que pide
esos abrazos gruesos y esos ratos increíbles en donde ni siquiera me pensaba aquí. Ni oro ni plata, siempre los dos...

Comentarios

Cloé Torres dijo…
Que padre que estés escribiendo de nuevo!!! :)

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