A veces en Octubre, es lo que pasa
Tal vez, podríamos pasear una noche cualquiera por esos nuestros callejones inexistentes, jugando con los bostezos planetarios y a mirarnos en el reflejo de los escaparates de cada sonrisa.
Y cuando se nos desgasten las suelas de las zapatos y tengamos que caminar en calcetines, puedes tomarme la mano para seguir contándome historias absurdas en las que las princesas siempre sean gordas, feas y con pelo de bruja (como yo jaja) y los sapos se conviertan en tulipanes anaranjados. Todas llenas de los más incomprensibles finales felices.
Y terminarás de contar mis lunares y jugaré a definir el color de tus ojos.
Y te prometo que si no lo encuentro entre los básicos, te regalaré una mirada capaz de echar abajo cualquier muro que no sea de palomitas de maíz.
Y tú sonreirás.
Porque aseguraste ser feliz hasta el último segundo.
No me ilusiono ni estoy hecha de emociones,
pero no me importa esperar todo el dia
[y qué día!]
si al final me gano eso tuyo que tanto me gusta de ti
[aunque sea así!].
Sé que sonríes en tu rincón al escucharme nombrarte.
[quiero planetas y de eso que sólo tu me das, nada más]

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Comentarios
:)
saludos!