aneuploidías

Que no me falten nunca tus palabras,
ni tus ojos, ni tus besos.
Que no me falten nunca tus mensajes por la mañana, ni tus abrazos vespertinos, ni tus dulces deseos de buenas noches.
Ni tu sonrisa gigante, ni tus masajes con inicio feliz.
Ni tus detalles bonitos, ni tus enojos vacíos.
No me faltes nunca que muero de hastío.
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