=) fOollOow... mE!

viernes, diciembre 2

Paula (I)

Ya se había olvidado de sentir o bien, ya no sabía si olvidar era la palabra.
Se había aferrado a evitar cualquier sentimiento, cualquiera en relación a empezar a escribir cursilerías, decir bobadas o pensarle más de diez veces al día; se había aferrado tanto tiempo, con tantos hombres pero esta vez, fue débil.
Le aconsejaron "vivir", sentir la montaña rusa, sentir hormigas, mariposas y eso que se siente en el estómago o las tripas cuando uno se ilusiona, pero... le aconsejaron mal, o no sé sabe que tanto daño más que beneficio, puede resultar de todo eso. El punto es que ahora no se borra de la mente al hombre que le beso la frente y le dijo despacito "tienes frío" y la cubrío de abrazos. No se borra de las manos, sus manos.
No se le quita esa sonrisa de boba al imaginarle, ni se dejan de escuchar las palabras que se pasean entre su oído medio y el oído interno.
No abandona el tratar de acordarse de la pequeña laguna mental entre las veinte cervezas y su beso número mil.
Cómo si uno eligiese de quién enamorarse, pues sí. Ella no eligió, pero está ahí, bruta, esperanzada con el cruce perenne con ése que la llama cuando ella no está.

6 comentarios:

Meriba dijo...

Algunas veces es inevitable. Algunas veces nos pasa así y ya no controlamos que nuestra mente deje de pensarlo todo el tiempo.

ilich dijo...

yo difiero, aunque la sensación es preciosamente intensa y a veces dolorosa, si elegimos de quien enamorarnos, o al menos ante quien abrir un hueco en la muralla de siempre, hablo de mi, provocado por lo que dices, supongo, ya sabes ¿yo qué se de cierto finalmente? (parafraseando un poco.

Un encanto leerte, aún triste, aún con esa sensación de impotencia enamorada.

Un abrazo ROo

Nerea dijo...

Nadie decide de quién se enamora ni hasta que puto se enamora, por desgracia...
Un besazo.

Andrea dijo...

me encanta tu blog (: te sigo, te pasas por el mio? BESOSS!

#Lara dijo...

no cabe bajar la guardia! :P
un saludo;)

un par de lacasittos dijo...

Así es el amor, o mejor dicho, la ilusión de llegarse a enamorar de aquella persona a la que has idealizado. A veces idealizarla es la razón de ese enamoramiento. A veces esperar más de lo que realmente vas a recibir, pero tienes la ilusión de que no sea así. Y por eso le pasa eso a Paula.