Momax

Es evidente, hay una Rocío antes y después del servicio social. Me está cayendo el veinte.
Es entonces, que llegar a mi casa no se siente tan acogedor como hace 5 años, en los que apenas los primeros libros pesaban en la espalda… Ahora pesan en los ojos y en las palabras del consultorio.
Pesa, el dejar un alguien antes de entrar a la casa…
El ser otro en las convivencias, en las pláticas serias y en los silencios incómodos.
La vida se me iba y no me daba cuenta, desvivía.
Ahora me doy cuenta que suspiro, me detengo a pensar algo bonito antes de cerrar los ojos…
Si, ojalá ni Dios lo quiera (el morir hoy)… Deseo amanecer aún mañana.

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