Capricho
Y llegas otra vez. Justo cuando doy corte a todo... Siempre vuelves.
-Eres raro
-Tú estás loca
-Sí, pero yo siempre lo he estado y tu ya lo sabías
-Ya sé...
[...]
-¿No crees qué es un capricho?
-No, no es nada...
-¿Cómo nada?
-Sí, ya no hay nada.
[...]
-Te puedo abrazar
-Gracias ... yo también quería abrazarte
-Eres un tonto
-Siempre me gusto abrazarte, ¿te lo dije? Es una paz... además de que estás bien calientita.
-Jaja, sigues temblando como perro.
Sí, recuerdo perfectamente lo que dije ayer. Hasta la última palabra que te dije hace unos minutos. Blasfeme contra tu nombre y contra todo lo que significabas, maldiciones por doquier, pero qué esperabas... obvio yo tampoco esperaba esa respuesta tuya.
Siempre estuve disponiendo de mi tiempo para ti, enseñandote mis cartas desde un principio, teniéndo tu la ventaja de esto, siempre yo dejando de lado lo demás, siempre eras tu antes que yo y eso era demasiado egoísmo, siempre siempre eras tú, y yo lo quería así. Me despertaba pensandote, revivia momentos una y otra vez al día, hasta contaba los segundos para volver a verte, trataba de hacer pactos con morfeo para que me introdujera en tus sueños disimuladamente, siempre eché de menos tus abrazos, tus caricias, tu voz, incluso tus verdades dolientes. Y sí te grite al viento qué no volvieras a buscarme. Pero vienes y me dije -ingenua si caes a sus pies-, pero eso no se puede evitar, siempre hay una luz incandescente viniendo de mi corazón cuando te tengo en frente, y caigo en la trampa del destino, dejándote la puerta de mi mundo onírico más abierta que mis ojos cuando veo esa sonrisa y ese hoyuelo en tu moflete derecho. Siempre has de formar parte de mis ilusiones, incluso de las que duran minisegundos, mira que hoy después de todo ya te incluí en mi boda, y no precisamente como mi esposo. Nunca sé cuánto viviré, como tampoco sabes cuánto tiempo tardarás en olvidarme (yo nunca lo haré, tenlo por seguro). Siempre te regalaré sonrisas discretas y puedes venir por besos suaves de vez en cuando, que con poco me conformo (qué no es capricho, qué es un plus! Por qué me lo he ganado). Si algún día crees que has olvidado mi nombre, y todavía sigues teniendome en tus sueños, ven a verme. Y te enamoras de mi, sí... como si fuera la primera vez.
Quizás entonces estemos a tiempo para cambiar el rumbo. Y no como un capricho, sino porque lo merecemos en verdad.
-Eres raro
-Tú estás loca
-Sí, pero yo siempre lo he estado y tu ya lo sabías
-Ya sé...
[...]
-¿No crees qué es un capricho?
-No, no es nada...
-¿Cómo nada?
-Sí, ya no hay nada.
[...]
-Te puedo abrazar
-Gracias ... yo también quería abrazarte
-Eres un tonto
-Siempre me gusto abrazarte, ¿te lo dije? Es una paz... además de que estás bien calientita.
-Jaja, sigues temblando como perro.
Sí, recuerdo perfectamente lo que dije ayer. Hasta la última palabra que te dije hace unos minutos. Blasfeme contra tu nombre y contra todo lo que significabas, maldiciones por doquier, pero qué esperabas... obvio yo tampoco esperaba esa respuesta tuya.
Siempre estuve disponiendo de mi tiempo para ti, enseñandote mis cartas desde un principio, teniéndo tu la ventaja de esto, siempre yo dejando de lado lo demás, siempre eras tu antes que yo y eso era demasiado egoísmo, siempre siempre eras tú, y yo lo quería así. Me despertaba pensandote, revivia momentos una y otra vez al día, hasta contaba los segundos para volver a verte, trataba de hacer pactos con morfeo para que me introdujera en tus sueños disimuladamente, siempre eché de menos tus abrazos, tus caricias, tu voz, incluso tus verdades dolientes. Y sí te grite al viento qué no volvieras a buscarme. Pero vienes y me dije -ingenua si caes a sus pies-, pero eso no se puede evitar, siempre hay una luz incandescente viniendo de mi corazón cuando te tengo en frente, y caigo en la trampa del destino, dejándote la puerta de mi mundo onírico más abierta que mis ojos cuando veo esa sonrisa y ese hoyuelo en tu moflete derecho. Siempre has de formar parte de mis ilusiones, incluso de las que duran minisegundos, mira que hoy después de todo ya te incluí en mi boda, y no precisamente como mi esposo. Nunca sé cuánto viviré, como tampoco sabes cuánto tiempo tardarás en olvidarme (yo nunca lo haré, tenlo por seguro). Siempre te regalaré sonrisas discretas y puedes venir por besos suaves de vez en cuando, que con poco me conformo (qué no es capricho, qué es un plus! Por qué me lo he ganado). Si algún día crees que has olvidado mi nombre, y todavía sigues teniendome en tus sueños, ven a verme. Y te enamoras de mi, sí... como si fuera la primera vez.
Quizás entonces estemos a tiempo para cambiar el rumbo. Y no como un capricho, sino porque lo merecemos en verdad.

puedes mirar pero no tocar,
Siento el impulso de alzar mi voz al infinito
para reclamar mi lugar
http://mx.youtube.com/watch?v=9EvpFxllpcc
Y no te espero,
porque entonces eso no entra en lo que hablamos.
Pero si tenemos futuro, después nos lo inventamos.
Te quiero Guillermo y sí, talvez nos queramos toda la vida, y sólo nosotros entendamos el por qué. Gracias infinitas por esta sonrisa, por hacerme creer en tanto y por hacerme ver qué la importancia no la merecen todas las cosas.
Por todo lo que pase a tu lado que talvez es poco comparado con lo que falta, pero que resalta ante todo lo demás.
Comentarios
Ahora parece que la cosa va mejor ...
Buen texto, como siempre =)
y no es un capricho, es por que lo merecemos en verdad
Me gusto tu blog, bonitas fotos!!
Porque mereces amor a diario, sonrisas a diario, estabilidad a diario, felicidad plena y absoluta a diario... porque lo mereces todo, Rocío.
Besos.
Un beso, Ro!
Muchos saludos y como ya es costumbre, muy buenas fotos.
Gracias por visitar mi blog.
Muchos besos sEñOritA rAmOnErA.
Salu2 (:
hey! que estes bien :D