♦ Cenizas, dos.
Se dice que ha dejado de cocinar sueños, que cada vez que se acerca a la estufa se incendía las alas o se quema las ganas de viajar. Cuando quiere intentarlo en el microondas, le explotan los sentidos y no quiere intentarlo más. Ya ha olvidado las recetas de los dulces besos y las galletas redondas enormes de caricias rellenas.
Ha empezado a sentirse sola, a abandonar el tiempo en rincones que sólo habita con su humor perdido. Tan perdido como el poder que tenía de teletransportarse de un mundo a otro a la hora que quisiera por cinco minutos... Cinco minutos que cambiaban la historia a todo.
Cinco minutos que llenaban de vista al ciego sin ojos y daban manos al manco o daban piernas al cojo. Cinco minutos que conseguían mostrar lo inexplicable para maravillar a cada vertebra en posición fetal.
Ha olvidado descifrar las sombras chinescas y no se atreve más a darle forma de lo que está pensando. Perdió las ganas de conocer el amor, incluso de volver a aquellos cinco minutos en donde se había llenado las manos de felicidad a su lado.
Su almohada, aquella que la había escuchado la primera vez que se enamoró, le metía pensamientos al oído, para que volviera a escribir... para que escribiera otra vez: 16 de abril o cualquier fecha por si corría con suerte.
Ignora el momento del cruce de miradas cardíacas y ni siquiera recuerda la voz de quién tenía siempre las palabras mágicas.
Pero cuando se para frente al espejo, dice por inercia una oración de aquél día y queda la esperanza de que volverá a cocinar.
Ha empezado a sentirse sola, a abandonar el tiempo en rincones que sólo habita con su humor perdido. Tan perdido como el poder que tenía de teletransportarse de un mundo a otro a la hora que quisiera por cinco minutos... Cinco minutos que cambiaban la historia a todo.
Cinco minutos que llenaban de vista al ciego sin ojos y daban manos al manco o daban piernas al cojo. Cinco minutos que conseguían mostrar lo inexplicable para maravillar a cada vertebra en posición fetal.
Ha olvidado descifrar las sombras chinescas y no se atreve más a darle forma de lo que está pensando. Perdió las ganas de conocer el amor, incluso de volver a aquellos cinco minutos en donde se había llenado las manos de felicidad a su lado.
Su almohada, aquella que la había escuchado la primera vez que se enamoró, le metía pensamientos al oído, para que volviera a escribir... para que escribiera otra vez: 16 de abril o cualquier fecha por si corría con suerte.
Ignora el momento del cruce de miradas cardíacas y ni siquiera recuerda la voz de quién tenía siempre las palabras mágicas.
Pero cuando se para frente al espejo, dice por inercia una oración de aquél día y queda la esperanza de que volverá a cocinar.
"Ojalá siempre sepamos parar el tiempo y volver a nuestro sitio
y hacer nuestra esa parte del mundo que es todo, amor.
y hacer nuestra esa parte del mundo que es todo, amor.
Miradas y caricias en voz alta".
http://www.youtube.com/watch?v=ISCcj9cPy-M

Comentarios
Te quierOo
=)
♠♫♪